sábado, 6 de febrero de 2016
300 Carlos, Jueza mariana Mota
“Estábamos con los testigos en el Batallón 13 intentando ubicar el 300 Carlos. Testigos que eran víctimas. Tenían en la retina un galpón en el que los habían torturado, pero no sabían dónde estaba. Era la cuarta inspección ocular que hacía en batallones. Habíamos hecho todas las solicitudes, oficios y avisos necesarios. Iba con la Policía Técnica, que sacaba fotos: para eso se hace la inspección ocular, los testigos constatan o no el lugar y se sacan fotos de lo que ellos reconocen como parte de la prueba del expediente. A la vez tenía un efecto reparatorio para las víctimas, que también era importante. Volvían al lugar como denunciantes. Recorrimos todo el predio del 13 y nada. Cuando llegamos al fondo, que se comunica con el del Servicio de Material y Armamento (Sma), reconocieron el galpón en el predio de al lado. Cuando entramos, el director del Sma, de apellido Lozano, no recuerdo su grado militar, nos dice que no podemos sacar fotos.
Expliqué que ese era el motivo de la visita. No hubo caso. Le pedí que consultara. Lozano habló por teléfono y me informó que ‘el ministro dice que no se puede sacar fotos’. Pedí a la actuaria que consignara lo dicho y que dejara constancia de mi respuesta en el acta: ‘Dígale al ministro que tiene 48 horas para enviar la información escrita de su negativa al juzgado’. Nunca apareció la negativa. Jamás.
Entramos y lo reconocieron. El galpón del Sma en donde funcionó el 300 Carlos estaba arrumbado, cerrado, con cachivaches. Nos negaban la entrada porque decían que ahí había material sensible. Cuando otro día volví con la Técnica a sacar fotos ya éramos cerca de 20 personas, porque se habían sumado denunciantes de otras causas que también habían sido torturados ahí. El ministro nunca dio la orden escrita, fue el subsecretario Menéndez el que nos habilitó para volver a entrar.”
Fuente: Brecha
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