domingo, 7 de febrero de 2016

Las fuertes movidas políticas de este enero caliente son consecuencia del proceso de reconfiguración ideológica y partidaria iniciado cuando el Frente Amplio llegó por primera vez al poder. Seregni fue casi el único dirigente político en anticipar que la reforma constitucional de 1996 y el balotaje llevarían al FA al gobierno nacional, inaugurando un nuevo bipartidismo. Los cerebros de la reforma, diseñada para perpetuar la alianza histórica de los partidos tradicionales en el poder, creyeron que el triunfo del FA en 2004 fue casual. Fieles a su autismo omnipotente, lo interpretaron como un fruto mocho de la historia, injertado por la crisis de 2002. En su paraplejia ideológica, murmuraban que la izquierda revoltosa sólo duraría un período en el poder. Se los tragó la historia. El año 2016 augura consolidar dos bloques políticos e ideológicos con múltiples partidos, en donde la cuestión será optar entre propuestas de izquierda o de derecha. La lucha de clases, y elegir entre socialismo o liberalismo, ya no se podrán disfrazar con el maniqueo eslogan de “continuidad versus cambio”. El crecimiento de Lacalle Pou duró poco. Lo frenó Tabaré Vázquez en plena campaña electoral, al bautizarlo “pompa de jabón”. Uruguay perdona casi todo a los políticos, menos la corrupción y el ridículo. Y si el apodo prendió en la gente, es porque olieron humo. Lacalle Pou detuvo el crecimiento del Partido Nacional logrado por Larrañaga y votó casi igual que su padre en la última elección. Sin embargo, fue líder de la oposición, hasta que sus pares de la derecha le recordaron que el traje le queda grande. En plena soledad existencial, una vez más, “Junior” cambió de monta. Dejó de lado el “sanateo” de estadista probo, inútilmente sobreactuado para lograr que Tabaré lo recibiera, mimara y legitimara como jefe de la oposición. Los disparates sobre usar las reservas en la actual coyuntura económica y pedir reciclar militares en empresas constructoras viales desbordaron el vaso de la ubicuidad. Sus ideas inconsistentes peregrinan en el olvido de una sola golondrina que no hizo verano. Ni siquiera fueron audaces. Carecieron de la reserva moral y la sensibilidad social de Tortorelli, que en los 40 propuso colocar canillas con leche en todas las esquinas. Porque para proponer “locuras” también se necesitan vocación y actitud. De lo contrario, nadie te cree. Desesperado ante la crecida de Novick, “Junior” rompió el silencio sobre su contrincante y ventiló públicamente detalles de una supuesta conversación privada con el empresario. En esa juntada, confesada a contrapelo y tarde, Lacalle Pou habría impulsado a Novick como presidenciable. El líder de la concertación le pagó con la misma moneda, y respondió con un profundo y prolongado silencio. No quiere ni necesita su padrinazgo para pujar por la presidencia. En el proyecto “Cambiemos” versión charrúa ya son varios los que compiten por acaudillar la derecha. El FA ha dejado de pestañear. Advierte el peligro de perder todas las conquistas sociales alcanzadas si en 2019 ganan los “neoconcertados”, con el apoyo incondicional e interesado de los dueños de las mayores empresas multimedia de la comunicación. “Junior” igual siguió buscándole la vuelta a su suerte y se arrimó a Verónica Alonso. Senadora aliancista que, con su legión evangelista, es la única legisladora de la oposición que tiene una actitud constructiva. Cuando valora la iniciativa, apoya al gobierno y acuerda en temas que son políticas de Estado. Sabe escuchar el reclamo popular sobre qué espera el ciudadano de la oposición. Alonso es la única que tiene línea directa con Tabaré, y también la única voz, fuera del Herrerismo, que reconoce a “Junior” como líder de la oposición por mandato de urna. Pero este coqueteo resultó otro tiro por la culata, que averió aun más la ya maltrecha tabla de surf de Lacalle Pou. Incomodó a Verónica, desnudó su inseguridad al clamar que lo ratifiquen como uno, e hizo enojar a Larrañaga y todo su grupo. Gandini, sin olvido ni perdón, recordando a Wilson, le espetó: “Jefe hay uno solo y sigue marcando el camino. En este y todos los días tus militantes decimos PRESENTE”. Pero el certificado de inexistencia total como líder se lo volvió a dar Tabaré, con esos gestos minimalistas propios de su astucia política, que sepultan cualquier pretensión de trascender. De un plumazo, se jopeó a las autoridades y líderes partidarios de derecha, muy ocupados en incendiar las praderas de todos, y convocó sólo a los ex presidentes para definir la búsqueda de petróleo como política de Estado. No fue en nombre del hijo ni del Espíritu Santo. El presidente citó directo a papá Lacalle y dejó a “Junior” en casa, sin bandera, agarrado del mástil. Como nadie le dio vela en el entierro, un día antes de la reunión de Tabaré con los ex presidentes, “Junior” propuso públicamente crear un fondo de inversión con la renta del petróleo que todavía no existe, repitiendo como un loro una herramienta que ya previó Ancap por decreto. Como en política lo que natura y la vida no dan, las herencias no prestan, lo mejor que le puede pasar al Partido Nacional y a Lacalle Pou es que éste abandone su pretensión presidencial antes de que la gente se olvide de él o de que hunda a su partido. Nada le funcionó. La gente no confió en la positiva, detesta el cuanto peor mejor y no le ve paño para jugar de estadista ilustrado. No fue valiente y perdió su chance. Se la creyó y no lideró una oposición madura y responsable, promotora de políticas de Estado, que es lo que la gente esperaba. Ahora es tarde y hay otros que empujan. Mientras “Junior” decide qué hacer, el FA deberá dirimir sus entuertos en las elecciones de mayo y empezar a trabajar para la gran batalla política que se viene, y para garantizar gobernabilidad. Los comicios de 2019 serán transparentes y desencriptados, ya que no se negará más la histórica lucha de clases y el elector tendrá opciones claras para votar. En apenas 45 años, la artiguista “colcha de retazos” lleva once de gobierno nacional y aun más de gobiernos departamentales. Este nuevo aniversario del FA coincide con el festejo de los 100 años del nacimiento de Liber Seregni. El General, presente una vez más, nos recordará, nuevamente, que primero están siempre el país y su gente, luego la fuerza política, después el movimiento o el sector, y allá, muy lejos, la suerte personal. Justo en aquella esquina donde cayó el avión. El tiempo no para y el futuro no espera. De nosotros depende seguir navegando. Por suerte. Fuente Caras y Caretas

sábado, 6 de febrero de 2016

ADOLESCENTE URUGUAYO GANÓ POR SEGUNDA VEZ CONCURSO DE CÓDIGO ABIERTO DE GOOGLE

Ignacio Rodríguez, programador de 15 años que resultó por segunda vez consecutiva uno de los ganadores del certamen mundial Google Code-in. rante siete semanas, 658 jóvenes de todo el mundo trabajaron duro junto a organizaciones de código abierto en una nueva edición del concurso "Code-in" de Google. Se trató de la edición con más participantes desde que existe el certamen, que invita a jóvenes programadores a superar distintos desafíos que implican escribir códigos, corregir errores, crear documentación y encontrar formas creativas para interesar a otros estudiantes en actividades de código abierto. En total, los estudiantes completaron 3236 tareas propuestas. "La calidad del trabajo que los adolescentes presentaron fue tan inspiradora como impactante", consignó la organización al brindar los resultados, entre los que aparece Ignacio Rodríguez, joven uruguayo que en la edición anterior del concurso también había sido elegido como uno de los 20 ganadores. En el blog de Google Open Source se publicó la lista de ganadores, que fueron seleccionados por las organizaciones que participaron de la iniciativa. El premio es un viaje a San Francisco (California, EEUU) para conocer las instalaciones de Google y asistir a la entrega de premios. Montevideo Portal habló con Ignacio Rodríguez, que a sus 15 años ya cuenta con dos premios en este certamen y que comenzó a programar en 2010, cuando recibió su ceibalita. Rodríguez, que vive en la ciudad de Canelones y asiste a la UTU de esa localidad, tomó contacto con el lenguaje de programación Python a través de una aplicación creada por Flavio Danesse —docente de Informática y asistente de Laboratorio de Informática Educativa en Educación Secundaria— que contenía un link a un grupo de jóvenes programadores. Rodríguez, que trabajó con la organización Sugar Labs, contó que a pesar de haber ganado en la edición anterior, esta vez era todo un desafío. "La diferencia este año fue que tuve que aprender un nuevo lenguaje, en vez de Python nos pasamos a Javascript. Fue un desafío pero los mentores de Sugar Labs me ayudaron", comentó. Sobre su viaje a California —como ganador de la edición 2013— destacó: "Lo bueno es que vas a recorrer todo Google y eso te emociona, porque ves a todos los empleados trabajando de forma cómoda y te dan ganas de trabajar ahí". "Con la programación podés hacer lo que quieras. Si no tenés una aplicación para una computadora o precisás algo, lo hacés. Te lleva un mes, capaz, aprender el lenguaje, pero cuando tenés el resultado final quedás satisfecho", agregó el joven, que tiene como meta "seguir estudiando informática hasta llegar a ser un ingeniero". Fuente :Montevideo Portal

Suecia cierra sus cárceles por falta de presos.

Suecia cierra sus cárceles por falta de presos. Se mantiene a la baja, por lo que el Gobierno decidió clausurar cuatro prisiones y un centro de rehabilitación, según informaron los medios locales. "Hemos visto un declive extraordinario del número de delincuentes", explicó el jefe de los Servicios Penitenciarios, Nils Öberg. "Ahora tenemos la oportunidad de cerrar parte de esa estructura que en este momento no necesitamos", agregó. El número de reclusos en Suecia, que ha estado cayendo alrededor de un 1% al año desde 2010, se redujo en un 6% entre 2011 y 2014 y se espera que haga lo mismo otra vez este año y el próximo, de acuerdo con Öberg. En 2015, en total había en el país 4.852 presos en una población de 9,5 millones. En consecuencia, este año han sido cerradas las cárceles de las ciudades de Åby, Håja, Båtshagen y Kristianstad. Si bien las autoridades dicen desconocer a qué se debe la poca cantidad de presos en el país, Öberg señala que el foco puesto en la rehabilitación de los criminales es parte de la exitosa política carcelaria en Suecia. "Creemos que los esfuerzos que hemos invertido en la rehabilitación y en la prevención del crimen han tenido un impacto, pero eso no explica por completo la baja", aclaró. Por su parte, el profesor de Criminología de la Universidad de Estocolmo, Hanns von Hofer, indicó que la caída del número de presidiarios se puede atribuir a un reciente cambio en la política de sanciones, con probations en lugar de penas por delitos de robo menores, de acuerdo con el periódico inglés The Guardian. Entre 2009 y 2012, el 36% de los presos eran por robo; el 25%, por narcotráfico; y el 12%, por crímenes violentos. El caso de Suecia se contrapone con el de otros países, como China, India y Rusia, donde hay 1,6 millones, 681.000 y 385.135 personas tras las rejas, respectivamente. También es opuesta a la situación de América Latina, donde el hacinamiento ha sido sinónimo de sangrientos motines. Datos del Centro Internacional de Estudios Carcelarios señalan que en Brasil hay 548.003 presos.

300 Carlos, Jueza mariana Mota

“Estábamos con los testigos en el Batallón 13 intentando ubicar el 300 Carlos. Testigos que eran víctimas. Tenían en la retina un galpón en el que los habían torturado, pero no sabían dónde estaba. Era la cuarta inspección ocular que hacía en batallones. Habíamos hecho todas las solicitudes, oficios y avisos necesarios. Iba con la Policía Técnica, que sacaba fotos: para eso se hace la inspección ocular, los testigos constatan o no el lugar y se sacan fotos de lo que ellos reconocen como parte de la prueba del expediente. A la vez tenía un efecto reparatorio para las víctimas, que también era importante. Volvían al lugar como denunciantes. Recorrimos todo el predio del 13 y nada. Cuando llegamos al fondo, que se comunica con el del Servicio de Material y Armamento (Sma), reconocieron el galpón en el predio de al lado. Cuando entramos, el director del Sma, de apellido Lozano, no recuerdo su grado militar, nos dice que no podemos sacar fotos. Expliqué que ese era el motivo de la visita. No hubo caso. Le pedí que consultara. Lozano habló por teléfono y me informó que ‘el ministro dice que no se puede sacar fotos’. Pedí a la actuaria que consignara lo dicho y que dejara constancia de mi respuesta en el acta: ‘Dígale al ministro que tiene 48 horas para enviar la información escrita de su negativa al juzgado’. Nunca apareció la negativa. Jamás. Entramos y lo reconocieron. El galpón del Sma en donde funcionó el 300 Carlos estaba arrumbado, cerrado, con cachivaches. Nos negaban la entrada porque decían que ahí había material sensible. Cuando otro día volví con la Técnica a sacar fotos ya éramos cerca de 20 personas, porque se habían sumado denunciantes de otras causas que también habían sido torturados ahí. El ministro nunca dio la orden escrita, fue el subsecretario Menéndez el que nos habilitó para volver a entrar.” Fuente: Brecha

“Lo que dice Huidobro es indignante”

“Lo que dice Huidobro es indignante” En 2013, cuando fue trasladada de la justicia penal a la civil, investigaba 50 casos de desaparición, asesinato y tortura. La experiencia la llevó a crear un método para investigar a partir de indicios mínimos. En esta entrevista, la jueza Mariana Mota desmiente abiertamente las últimas afirmaciones de Fernández Huidobro sobre la forma en que Defensa maneja la información militar. —Al entrar al juzgado en 2009 encontré casos de muchos años atrás, sin información y sin gente formada. Había que arremangarse y ponerse a estudiar, no sólo normativa y jurisprudencia, sino historia. Buscar información significa revisar archivos y, obviamente, incorporar la que brindan los testigos y los denunciantes. El aporte y la ayuda que han dado las víctimas han sido siempre fundamentales. Pero hay lugares a los que ellos no acceden. En definitiva, necesitás una forma para buscar elementos que no te los da nadie. —Había causas en las que lo único que tenías era un muerto, que había sido entregado a la familia con una causa de muerte que usualmente era falsa. Eso fue lo que ocurrió en el caso de Aldo Perrini. Yo tenía 20 causas de muertos. De algunos había una reseña histórica en los libros de investigación de Álvaro Rico. Era como tener un índice con elementos sobre los que profundizar. Buscábamos el expediente anterior (del período entre la democracia y la ley de caducidad). O si había documentos en los archivos de las causas penales militares. Eso está en el Poder Judicial, microfilmado. Si encontrabas que la víctima había sido interrogada, más allá de la veracidad de las actas, y encontrabas que había estado detenida con otro individuo, buscábamos a ese otro. Era paso a paso. De donde iba saliendo información, buscábamos más. Así vas armando una causa. Huidobro sostiene que desde la justicia se le piden datos sobre el “Conejo” o el “Negro”. Jamás le pedí y me parece absurdo pedirle a cualquier persona: “dame el domicilio del Negro”. A veces, como bien dice, lo único que los detenidos tenían era el apodo, pero entonces nosotros buscábamos. Cruzábamos esa información con la de otros testigos hasta que lográbamos tener el apellido del Negro. Si el apellido era López, teníamos un problema, porque no podíamos pedir información de “un tal López”. Pero si teníamos apellidos que no eran comunes, los pedíamos por ese apellido. Agregábamos el batallón en el que revistaba y un margen de fechas para guiar la búsqueda. Así eran los pedidos. Recuerdo un caso en el que estaba pidiéndole información de Ferro, un militar implicado en muchas causas, pero principalmente en el secuestro de Lilián Celiberti. Teníamos nombre, apellido no común, la unidad en que había estado y el año. Contestaron que no sabían. Lo que respondían era que precisaban más datos: el nombre completo, la cédula de identidad, a veces incluso ponían un “etcétera”. Hasta ahora no sé qué significaba ese “etcétera”. El dato que pedíamos era la dirección del militar para citarlo al juzgado. sostiene que desde la justicia se le piden datos sobre el “Conejo” o el “Negro”. Jamás le pedí y me parece absurdo pedirle a cualquier persona: “dame el domicilio del Negro”. A veces, como bien dice, lo único que los detenidos tenían era el apodo, pero entonces nosotros buscábamos. Cruzábamos esa información con la de otros testigos hasta que lográbamos tener el apellido del Negro. Si el apellido era López, teníamos un problema, porque no podíamos pedir información de “un tal López”. Pero si teníamos apellidos que no eran comunes, los pedíamos por ese apellido. Agregábamos el batallón en el que revistaba y un margen de fechas para guiar la búsqueda. Así eran los pedidos. Recuerdo un caso en el que estaba pidiéndole información de Ferro, un militar implicado en muchas causas, pero principalmente en el secuestro de Lilián Celiberti. Teníamos nombre, apellido no común, la unidad en que había estado y el año. Contestaron que no sabían. Lo que respondían era que precisaban más datos: el nombre completo, la cédula de identidad, a veces incluso ponían un “etcétera”. Hasta ahora no sé qué significaba ese “etcétera”. El dato que pedíamos era la dirección del militar para citarlo al juzgado. —Frente a eso yo me pregunto: el Frente Amplio está en el gobierno desde el año 2005, ¿no era un imperativo investigar en las causas de derechos humanos? No digo que se dedicara todo el gobierno a esto, pero ¿no sabía el Ministerio de Defensa que asumía que lo primero que tenía que hacer era ponerse a buscar dónde estaban estas personas y cuál era la información que le tenían que brindar a la justicia? Nadie iba a pedir cosas absurdas, simplemente lo que se está pidiendo son direcciones, legajos, responsables de las unidades militares. —También excusan las demoras en el tamaño de los legajos. —Es mentira que cada legajo tenga 200 fojas. Tuve muchos legajos en las manos. Recuerdo alguno particularmente alto, como el de Calcagno, que ya murió, pero al que procesé por desaparición forzada. El de Calcagno tendría 200 fojas porque tenía un sumario enorme, se había mandado una macana de aquellas. El resto no las tenía. Los que tenían legajos grandes eran los militares más importantes, y tampoco eran tantos. Nosotros no pedíamos los legajos de los cabos, sino de los que entendíamos que tenían responsabilidades. Vi que la carta también menciona que no se han encontrado registros del Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas (Ocoa). ¿Cómo no van a saber nada? Si está en los legajos de los militares que revistaban en el Ocoa… —La carta refiere también a un decreto de 2013 en el que se ofreció a los jueces que revisaran los archivos en las unidades militares. —A mí ya me habían sacado del juzgado penal en ese momento. Pero es, otra vez, desconocer la forma en que funciona la justicia. Yo no hago lo que se me da la gana. Traigo la información al juzgado, porque tiene que verla la defensa y el fiscal. No puedo hacer una investigación secreta, no puedo ir a un archivo y ponerme a buscar. Si sé o sospecho de algo que haya en un archivo, lo tengo que pedir oficialmente. —Para que tenga validez de prueba. —Claro. Lo que dice es un disparate. Es también acertado lo que le dice Pablo Chargoñia: precisás conocimientos para entender lo que estás leyendo. Hay jerga y estructuras militares que, para entenderlas, tenés que conocer. Lo vas manejando en la medida en que vas trabajando en las causas, pero hay que aprenderlo. No es cuestión de entrar a un archivo y mirar una serie de páginas como quien mira una guía de los clasificados. —Con esa experiencia, ¿cuáles serían las claves para la investigación a tener en cuenta por el Grupo de Trabajo por Verdad y Justicia recién creado? —Hay determinados cometidos que le fueron dados que requieren facultades especiales para poder llevarlos adelante. Para investigar dónde están los archivos de la represión que no han aparecido no alcanza con golpear y preguntar. Hay indicios de dónde podrían estar, que, de confirmarse, se necesitan facultades para ir, entrar y sacarlos. No sé si el grupo cuenta con ellas o se lo pasarán a un juez. Para tomar declaración a testigos hay que estar empapado en el caso. A la par, y eso lo descuento porque el grupo tiene muy buena gente, deben tener la sensibilidad necesaria para tomar testimonio. Es enorme el campo que tienen para trabajar, eso es bueno, pero puede paralizar. En Uruguay siempre estamos empezando. En este tema que lleva tanto tiempo obstaculizado, sería buenísimo que coordinara con otros grupos que investiguen y que esas actuaciones fueran tan válidas como si las hiciera el grupo mismo. Hacer alianzas con quien sea necesario según cada finalidad Fuente : Brecha

El bien llamado “poder fáctico” Los medios masivos –el acertadamente llamado “poder fáctico

El bien llamado “poder fáctico” Los medios masivos –el acertadamente llamado “poder fáctico”– multiplicaron por mil las denuncias y las cifras, con o sin fundamento, y llegaron a hablar de pérdidas de 1.500 millones de dólares. La máquina funcionó y funciona día y noche: noticieros, magazines, programas cómicos, talk–shows y “programas de opinión”. Y por supuesto Búsqueda y El País, que puntualizaron sin disimulo la agenda de la derecha. Repasemos los pedidos más reiterados: intensificar la ofensiva de la oposición sobre los negocios de las empresas públicas; rematar Ancap, investigar los negocios del gobierno con Venezuela y los negocios de UTE, Antel, AFE y la Intendencia de Montevideo, proponiendo, de hecho, nuevas comisiones investigadoras; atacar la conducción económica (incluyendo a Astori) con titulares como “La economía tuvo su peor año desde que gobierna el Frente Amplio” o “Los errores y omisiones de una década perdida”; cuestionar el aumento del dólar y la modificación tributaria que aumentó el IRAE; destacar la supuesta inconstitucionalidad de la ley de medios de comunicación audiovisuales. El objetivo es múltiple y perfecto: ensuciando a Ancap y a sus dos presidentes frenteamplistas –Daniel Martínez y Raúl Sendic–, la derecha “volteaba” la imagen de las empresas públicas –cuya caída fue medida por una encuestadora– y liquidaba de paso la imagen de dos precandidatos presidenciales con posibilidades. Y, particularmente, se ensañaba con Raúl Sendic. Pero la cosa no quedó ahí. Quien lea los editoriales que se siguen publicando y mire la televisión verá que “la operación Ancap” le pega también a Danilo Astori, a Fernando Lorenzo, a José Mujica y a todo el Frente Amplio como colectivo. Fuente: Caras y Caretas